El periodista Jean Guitton le preguntó a Pablo VI por qué Lefebvre no aceptaba el nuevo Misal después del Concilio Vaticano II. Su respuesta fue: "No se engañe. Lefebvre no es que no acepte mi Misal, lo que no acepta es el Concilio Vaticano II en bloque". Este nuevo misal y las innovaciones no fueron aceptadas por el clero más conservador y el arzobispo francés Lefebvre y sus seguidores llegaron al cisma en 1988.
Ahora Benedicto XVI desea un acercamiento de los lefebvrianos. Quizá, ahora, se le pediría a nuestro Papa que tuviera también un acercamiento a todos aquellos "progresistas" de nuestra Iglesia. Porque en la Iglesia da la sensación de que "hay que aceptar lo conservador" y "aislar lo progresista", por así decirlo.

