En el imaginario popular reside todavía que la Iglesia, como institución, es rica. Y no es raro este pensamiento porque a veces, desde la jerarquía se tiene miedo a exponer con tranquilidad la cuentas. Pero no se informa el que no quiere, no escucha el que se tapa los oídos y no habla el que no sabe.Por ejemplo, la archidiócesis de Santiago de Compostela engloba a 1.354.917 habitantes, el 3,05% de la población española, con una renta disponible que tan sólo alcanza al 86,47% de la media nacional. El presupuesto global para 2007 alcanza los 32.352.022,67 euros, de los que un 57,6% se va para gastos ordinarios; un 29,8% para inversiones y un 12,6% para el fondo de reserva.
Si relacionamos el presupuesto total con la población resulta que este presupuesto significa 23,88 euros/habitante, de los que 13,75 euros se destinan a gastos; 7,11 euros a inversión y 3,01 euros al fondo de reserva.
"La modestia de estas cifras queda de relieve si las comparamos con los Presupuestos Generales de la Comunidad Autónoma o con el Ayuntamiento de Santiago, por ejemplo. La Comunidad Autónoma ha aprobado unos presupuestos para 2007 que significan 3.940 euros por habitante, de los que únicamente el 25% se destinan a Inversión, mientras que el Ayuntamiento de Santiago se mueve en un presupuesto anual de unos 1.500 euros por habitante. Nada menos que 165 veces el presupuesto de la Diócesis en el caso de la Comunidad Autónoma y 63 veces en el caso del Concello de Santiago".
"La modestia de estas cifras queda de relieve si las comparamos con los Presupuestos Generales de la Comunidad Autónoma o con el Ayuntamiento de Santiago, por ejemplo. La Comunidad Autónoma ha aprobado unos presupuestos para 2007 que significan 3.940 euros por habitante, de los que únicamente el 25% se destinan a Inversión, mientras que el Ayuntamiento de Santiago se mueve en un presupuesto anual de unos 1.500 euros por habitante. Nada menos que 165 veces el presupuesto de la Diócesis en el caso de la Comunidad Autónoma y 63 veces en el caso del Concello de Santiago".
¿Los curas son ricos? Pues no, viven en pobreza recibiendo cada mes 500 euros del Arzobispado. Porque del total presupuestado un 35,25% va para sostener al clero; un 30,93%, para el mantenimiento del culto; un 21,73% para el ejercicio del Apostolado (todas las delegaciones diocesanas) y un 12,07% para el ejercicio de la caridad. Indudablemente, se debería de dedicar más a la caridad, eso quisiera la Iglesia institucional en Santiago, pero las cuentas son las que son y el presupuesto es el que es.
¿La Iglesia se autofinancia? Pues sí. Nos manipulan diciendo que el Estado es el que da el dinero, pero no es así. Analicemos los ingresos de Santiago: un 39,71% viene de la aportación generosa y desinteresada de los fieles; un 34,14%, de los ingresos patrimoniales que tiene la diócesis; sólo un 16,80% de la asignación tributaria; y un 9,34% de las subvenciones.