Mostrando entradas con la etiqueta Jesuitas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Jesuitas. Mostrar todas las entradas

¿PODRÍA DESAPARECER LA VIDA CONSAGRADA?

23 mayo 2007

Entrevista publicada por La Razón al P. Kolvenbach, General de la Compañía de Jesús
En casi 24 años de gobierno, el padre Kolvenbach ha guiado a la Compañía con sabiduría y lucidez, pero ahora, muy cerca de los 80 años, ha decidido dimitir. En esta entrevista concedida a la revista italiana «Jesus», de la cual publicamos algunos fragmentos, además de explicar por qué ha decidido dejar la guía de la Compañía, reflexiona sobre los desafíos que aguardan tanto a la Iglesia como a la institución que dirige.

-Ha convocado la 35ª Congregación General para el próximo mes de enero, ¿por qué ha cambiado la regla jesuítica que dice que el cargo es vitalicio?
-En realidad, nuestras Constituciones establecen que el Superior pueda dimitir cuando no se sienta a la altura de sus responsabilidades. Puede ocurrir, por ejemplo, cuando se tiene una edad avanzada, o por motivos de salud. Mis predecesores, que no se podían beneficiar de la medicina moderna, raramente superaban los 70 años de vida. Mi inmediato predecesor, el padre Arrupe, quiso dimitir a los 73 años. En enero de 2008, cuando yo presente mi dimisión, habré cumplido ya los 80 años. Por otra parte, tanto el Santo Padre como los provinciales y algunos consejeros cuidan de que el superior desarrolle su cargo, mientras sea posible, «ad vitam», aunque para cualquier familia religiosa la llegada de savia nueva es una verdadera gracia de Dios.

-De acuerdo, pero hasta ahora el cargo del «papa negro» había sido vitalicio...
-En el caso del padre Arrupe, Juan Pablo II no aceptó su dimisión porque prefería contar con un «papa negro» conocido, que con uno por conocer...

-¿Ha pedido autorización al Papa?
- Yo ya había hablado de esta cuestión con Juan Pablo II. Él me pidió que, cuando tomara la decisión de dimitir, hablara con él antes de anunciarlo a la Compañía. Naturalmente, también he hablado con Benedicto XVI, que se ha mostrado de acuerdo con mi decisión.

- ¿Cree que existe una verdadera crisis de la vida consagrada?
-Estoy convencido de que la vida religiosa debe estar siempre en crisis, si de verdad se quiere estar constantemente a la escucha del Espíritu, que no es un tipo tranquilo. No basta con seguir las Constituciones, las reglas, para tener un futuro asegurado. Es necesario ser capaces de discernir, para tomar aquello que el Señor, en las diversas circunstancias de la vida y la Historia, quiere de nosotros. Por ejemplo, puede pedir a un grupo de consagrados una tarea específica durante un tiempo determinado; finalizada la tarea, ese determinado instituto puede desaparecer. Esto no es una novedad en la Historia de la Iglesia...

-¿Podría desaparecer la vida consagrada, entonces?
-En los primeros siglos, la Iglesia se apoyaba en dos pilares, el clero y el laicado. Cuando la Iglesia corrió el riesgo de equivocarse con el Imperio, el Espíritu Santo suscitó a los eremitas para llevarla de nuevo al valor de la espiritualidad, de la oración. Cuando sufrió la tentación de la riqueza y el poder, el Espíritu llamó a San Francisco de Asís para recordar a los cristianos que deben ser testigos del Señor pobre. Cuando la Iglesia pareció cerrarse en los confines geográficos y culturales conocidos, el Espíritu llamó a San Ignacio de Loyola y la llevó a la misión. No, no creo que a la Iglesia le falte nunca el don de la vida consagrada. El número de vocaciones puede preocuparnos, pero yo estoy con san Ignacio: cuenta más la calidad que la cantidad.

-Se habla de un renacimiento de la vida religiosa, ¿se vuelve a mirar hacia Dios?
-¿Cómo vamos a hablar de un «regreso» cuando los hechos demuestran que Dios nunca se ha ido del corazón de los hombres? Hay momentos en los que creemos poder vivir como si Dios no existiera, pero de pronto el hombre se encuentra ante una dificultad insuperable, ante una crisis ética y entonces hay un regreso a la espiritualidad. Ya nuestros antepasados decían que la desesperación hace rezar.
A decir verdad, los grandes problemas como el terrorismo, el subdesarrollo, la pobreza o las amenazas contra el medio ambiente podrían tener solución gracias al progreso técnico. Podríamos distribuir más igualitariamente los frutos de la tierra y terminar con la fabricación de armas atómicas, pero no lo deseamos verdaderamente. No estamos ante una imposibilidad de orden científico o técnico, sino ante un bloqueo de nuestros corazones, que se han vuelto de piedra. Sólo la presencia consciente de Dios, que para nosotros es amor, puede transformarlos en corazones de carne y caridad.

- ¿Y el choque de civilizaciones?
-En el encuentro con las diversas culturas e ideologías, de corrientes religiosas y escuelas de espiritualidad, hay tanto una fuente de vida como un espacio para el desencuentro. Somos nosotros los que debemos elegir.

CONFESIONES DE JESUITAS

04 mayo 2007

Publicado en La Vanguardia el 29 de abril
El revelador 31 jesuitas se confiesan ha tenido un eco y un éxito superiores a los previstos, más en el ámbito laico que en el específicamente religioso. Tendrá segunda edición, con algunas significativas modificaciones, que se titulará Confesiones de jesuitas. Su publicación a finales de este año coincidirá - pretendida coincidencia- con la 35. ª congregación general de la Compañía de Jesús, que comenzará el 8 de enero del 2008. Su padre general, Peter-Hans Kolvenbach, que ya anunció que presentaría su dimisión ese día, ha expresado su voluntad de escribir un breve comentario a este libro.

AMIGO AGNÓSTICO
Los autores de 31 jesuitas se confiesan,editado en castellano y en catalán, y del futuro Confesiones de jesuitas, de dimensión eclesial internacional, son dos catalanes que conocen las luces y las sombras de Roma. Son el jesuita e historiador Josep M. Benítez Riera (Arenys de Mar, 1937) y el poeta y filósofo Valentí Gómez Oliver (Barcelona, 1947) que se declara agnóstico, si bien cree en la trascendencia. Benítez explica: "A Valentí y a mí nos une la inquietud histórico-crítica por descubrir la verdad que se encuentra agazapada detrás de cualquier tipo de creencia y, también, el compromiso amistoso de la búsqueda de la verdad documental y la promoción de la justicia no ideologizada".

´IMAGO MUNDI´
El instrumento para descubrir la verdad íntima del mundo de los jesuitas es el cuestionario original preparado por los dos autores, el socrático Benítez y el poético Gómez Oliver, con el nombre nada casual ni arbitrario de Imago mundi (imagen del mundo) o imagen de los jesuitas extendidos por todo el mundo. Benítez explica que en el año 1640, los jesuitas de Flandes editaron un grueso volumen de balance del primer centenario de la Compañía de Jesús con el título Imago primi seculi (imagen del primer siglo). Tanto en 1640 como ahora, Imago no se refiere a dar una buena o mala imagen, sino que equivale a realizar una radiografía de la realidad. En este caso, de los jesuitas. "Por ello no pretendemos hacer - insiste Benítez- un análisis sociológico, ni histórico, ni de opinión, ni menos dar un juicio, sea moral o religioso. Nuestro planteamiento consiste en fotografiar diversos jesuitas de diferentes partes del mundo que son significativos y que pueden ser un testimonio de lo que es su vida".

MÉTODO IGNACIANO
El cuestionario Imago mundi fuerza a los jesuitas encuestados a realizar un autoexamen y a revelar cómo han vivido y viven su propia vida. La misma portada de la primera edición de esta obra muestra, según Benítez, de modo muy visual el método ignaciano de análisis de la conciencia, de la propia realidad personal. Explica: "Son los cinco puntos reflejados en los dedos de la mano. 1) Gratias age. Ponerse en presencia de Dios. Darle gracias. 2) Pete lumen. Pedir la gracia de la luz divina para descubrir la propia realidad humana. 3) Examina. Con esta luz divina se pasa a la introspección para reconocer los aciertos y errores, fines y objetivos, lo que se ha logrado o no se ha logrado, y el porqué. Ahí se funda la verdadera humildad que implica reconocerse a sí mismo en el bien y en el mal. Aunque parezca paradójico, la humildad es fundamental para la vida de los jesuitas, a pesar de que somos considerados orgullosos, porque un jesuita debe ser veraz y no hipócrita. 4) Dole. Dolerse de lo mal hecho. Petición de perdón. Arrepentimiento de lo que se ha hecho mal. Petición de perdón. 5) Propone. Es la consecuencia dinámica. Hay que ser activo, creativo, energético. Proponerse un objetivo. El jesuita ha de provocar continuamente. Crear lo máximo posible en el barrio, la escuela, la ciencia, las misiones, donde sea. Se ha de empujar, hacer progresar, cambiar la sociedad, luchar contra el mal, sea analfabetismo o pseudociencia, ignorancia o dogmatismo. Saber ser críticos. Y adoptar un compromiso por los necesitados (ricos o pobres), por la justicia libre de ideologías, aplicar la opción preferencial por los pobres...".
TESTIMONIO VITAL E ÍNTIMO
Una de las características de este libro es su carácter testimonial. "La razón de este libro - explica Josep M. Benítez- es ir a la intimidad de los entrevistados. Es un libro testimonial. Aquí radica su valor. Hoy más que nunca lo que vale en la transmisión de la fe es el testimonio de vida. Eso es, se trata de ser coherente entre lo que se cree y lo que se vive". Para realizar la primera edición del libro, Benítez y Gómez Oliver enviaron el cuestionario a 54 jesuitas de todo el mundo en busca de este testimonio vital e íntimo. De ellos, 14 no contestaron. Al respecto, el padre Benítez comenta escéptico: "No dejó de sorprenderme esta falta de sensibilidad y, ciertamente, esta falta de educación". Cinco jesuitas dijeron que no eran dignos de figurar en un libro de estas características. Tres respuestas no fueron aceptadas porque no se atenían a lo solicitado. Y una respuesta fue censurada por la Compañía de Jesús. Hay que tener en cuenta que toda obra que publica un jesuita pasa por el filtro, razonado y argumentado, de la revisión de la propia Compañía de Jesús.

EL POLACO CRÍTICO CON WOJTYLA
Los dos autores trabajan en la segunda edición del libro. Está previsto que se edite próximamente con el nombre de Confesiones de jesuitas. Será traducido al italiano, inglés y portugués. Se mantiene el mismo cuestionario.Hay algunas variaciones en la lista de encuestados. No repetirán los que desde la primera edición, de mayo del 2003, han fallecido, porque el criterio es ofrecer el testimonio de los jesuitas vivos. Los fallecidos son Carlos I. González, Carlo Hubber, Juan Plazaola, Joseph Drost, Josep O´Callaghan. Entre los fallecidos figura el gran amigo de los autores Miquel Batllori, cuyas respuestas serán reeditadas porque el padre general de la Compañía ha solicitado que el testimonio del docto jesuita catalán se mantenga en la segunda edición. Pero cae el polaco Stanislaw Obirek, que ya no es jesuita. Obirek, en un programa televisivo, realizó un juicio crítico sobre la persona de su compatriota Karol Wojtyla a raíz de su fallecimiento. La Conferencia Episcopal Polaca presentó quejas al nuncio en Varsovia. Se consideró conveniente que este jesuita dejase la Compañía de Jesús. El propio Obirek así lo hizo.

SE MANTIENE SOBRINO
Doce nombres nuevos figurarán en la segunda edición del libro. Kolvenbach ha pedido que se incorpore el testimonio del vietnamita padre Doan, torturado por los comunistas. Los autores han invitado a otros jesuitas del mundo. Entre ellos, a Federico Lombardi, los norteamericanos Bob White, O´Malley, el notable pensador Pandberg. el islamista holandés Roest-Crollius, actualmente profesor en África, el prestigioso teólogo australiano O´Collins, Pedro Miquel Lamet, José Ignacio González Faus y el africano N´Gulu. Y se mantiene Jon Sobrino. Su testimonio humano, cristiano, teológico y jesuítico cobra más valor a raíz de la reciente notificación del Vaticano sobre algunos aspectos de sus obras teológicas. Estas obras, debido al funcionamiento de la Compañía, pasaron en su día su censura regular.

TESTAMENTO DE KOLVENBACH
Kolvenbach está encantado con esta obra. Se compromete a redactar un breve epílogo. Ello es significativo, ya que está previsto que el libro esté en la calle casi coincidiendo con el comienzo (5 de enero del 2008) de la congregación general de la Compañía de Jesús, que tendrá como uno de los puntos fuertes la dimisión de Kolvenbach, concedida ad casum por Benedicto XVI. Ello implica la elección del nuevo padre general. Así, el colofón de Confesiones de jesuitas podría ser como un testamento espiritual de Kolvenbach. Colofón enriquecido también por la opinión de una fuerte personalidad laica femenina que expresará desde su perspectiva no religiosa una opinión sobre los jesuitas, de modo que en el libro convivan las dos almas de sus autores: la del laico y la del creyente.

NUEVO LIBRO SOBRE PEDRO ARRUPE

16 febrero 2007


Este año se celebra el Centenario del nacimiento de Pedro Arrupe, el General de la Compañía de Jesús que tanto impulsó al laicado. Por eso, los próximos 22 y 26 de este mes, en Valladolid y en Madrid se presentará el libro “Pedro Arrupe, General de la Compañía de Jesús. Nuevas aportaciones a su biografía”. Esta nueva obra está editada en su versión castellana por las editoriales jesuitas Mensajero y Sal Terrae.
El volumen, de 1.077 páginas, está escrito por 26 coautores, seis de ellos, jesuitas de la provincia de Castilla: Ignacio Iglesias, Alfonso Álvarez Bolado, Elías Royón, Urbano Valero, José Mª Vera y Santiago Madrigal. Según sus editores: “Las contribuciones e investigaciones publicadas en este libro, utilizando nuevas fuentes de archivo en gran parte inéditas, han liberado la historia del generalato del padre Arrupe de una especie de ‘marginación’ histórica, que lo ha acompañado sobre todo después de su muerte y, enmarcándolo en la complejidad de los acontecimientos históricos, culturales y religiosos de su tiempo, devuelven a Arrupe lo que le pertenece”. El libro analiza, sobre todo, los años en que Pedro Arrupe fue General de la Compañía (1965-1983) desde distintas perspectivas: su visión y trabajo por continentes, su modo de gobernar, sus relaciones con la iglesia ortodoxa rusa, su sentido de Iglesia, su visión de la Justicia…
Pedro Arrupe, 28º sucesor de San Ignacio de Loyola, ha sido el artífice de la renovación conciliar de la Compañía de Jesús. Su acción al frente de la orden ha sido frecuentemente objeto de juicios contradictorios y de opuestas valoraciones.
El coordinador del volumen, Gianni La Bella, es profesor de Historia contemporánea en las Universidades de Módena y Reggio Emilia. Ha estudiado el fenómeno religioso en Europa y el cristianismo latinoamericano en la época contemporánea. Es miembro de la Comunidad de San Egidio.
¡Qué decir de Arrupe! Tras leer "Arrupe, una explosión en la Iglesia", de Pedro Miguel Lamet, sólo podemos pensar que era un hombre de oración, entregado completamente a dirigir el Ejército de Jesús, obediente al Pontífice por encima de sus sentimientos y su discernimiento. Quizá fue poco entendido fuera y dentro de la Compañía. Por eso, es momento de agradecer a don Pedro toda su entrega generosa.